Han llegado a nuestra redacción las fotos de los destrozos causados por los obreros de Toyota de Venezuela en protesta por la lamentable muerte del Secretario General del Sindicato de Trabajadores de Toyota, Argenis Vásquez, ocurrida el pasado cinco de mayo.
La turba, además de destrozar una considerable cantidad de vehículos de sus compañeros de trabajo y de la gerencia, quemó tres automóviles recién salidos de la planta de ensamblaje en el portón de las instalaciones de TDV en Cumaná; sin contar que agredieron a un ejecutivo de la empresa.
La pérdida de vidas a manos de antisociales, independientemente de que sean sicarios o hampa común, es un hecho lamentable y doloroso. La familia de Argenis Vásquez, sus amigos y compañeros de trabajo, se suman a la gran cantidad de venezolanos que lamentablemente tienen que vivir el luto de perder a un ser querido.
Sin embargo, descargar la rabia contra quien te da de comer es harina de otro costal; destruyendo algo que posiblemente tu mismo creaste; dañando las instalaciones en donde te ganas la vida. También es una situación lamentable, el país está lamentable.
Llegará el momento en que Venezuela despierte de tanta pasividad, haga sentir su voz y reclame lo que realmente le pertenece de la manera que se debe hacer, eso que ha perdido con el transcurrir del tiempo: la paz y tranquilidad.
Esperemos que las autoridades ¿competentes? resuelvan el caso de todos y cada uno de los Argenis que han partido a destiempo y que en un futuro no se pierda una vida más en vano.
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